Christian Bendayán (Iquitos-Perú, 1973)
Su estilo produce escozor en algunas personas para quienes los colores chillones no quedan bien, menos cuando retratan la peluquería de la esquina o los tatuajes de los camioneros. Bendayán ha sabido recoger la iconografía popular urbana para forjar un estilo propio, pero también ha sabido encontrar un sentido estético en la cotidianidad de los afiches para conciertos, en los carteles de boutique, en aquello que nos rodea. Como dice Buntinx:
"Christian Bendayán (des)articula sus cuadros con imágenes y materiales que ponen en ruda fricción, sobre un mismo soporte, ese archipiélago de temporalidades dislocadas que con demasiada ligereza solemos llamar Perú. En sus lienzos conviven pinceladas al óleo de refinado realismo con chabacanos brochazos de esmalte o pintura látex –e incluso pedazos de espejos rotos a la usanza de cierta decoratividad vulgar" [1].
En efecto en Bendayán confluye lo que parece irreconciliable, lo académico y lo advenedizo, la herencia de occidente y la más pura huachafería peruana. Sin duda las disgresiones sobre la obra de Bendayán podrían darnos mucha tela que cortar, nos interesa remitirnos a la parte de su obra que ha privilegiado la imagen travesti. Se ha identificado en su obra la diversidad como apertura al otro, en una entrevista se le pregunta el por qué la permanencia del personaje travesti en su producción:
"Pongo atención a los sexos opuestos que conforman siempre toda persona y finalmente en los personajes de mis cuadros, de alguna forma, los personajes reales los trabajaba con los travestis, para después hacerlos personajes de ficción. Ya luego trabajando con la ficción travestía a los personajes" [2].
"Dentro de la pintura peruana es quizá uno de los pocos artistas que ha utilizado al sujeto travesti como sujeto de sus cuadros. Algunos de los cuadros más famosos en los que aparecen de manera protagónica son Amazonas y Cuando va cayendo el sol " [3].
Diego Otero ha señalado tres grupos de pinturas definidos en la obra del autor amazónico. Estos tres grupos sintetizarían las rutas llevadas a cabo por el trabajo de Bendayán hasta hoy:
"Por un lado, los travestis y su juego de mascaradas, veladuras y alegrías aparentes. En el universo de Bendayán, los travestis -con su vocación por el escenario y la fantasía- parecen encarnar la problemática de la representación, pero también un ímpetu de audacia y coraje, así como un desgarro secreto. De otro lado, un conjunto de pinturas que recorre algunos mitos amazónicos y las fricciones que estos sufren al enfrentarse a una mirada contemporánea, mordaz. Y finalmente, los cuadros de la serie Domingo de Ramos, que enhebran hábilmente estrategias gráficas, ecos de una estética de álbum familiar y guiños a un cierto tipo de retrato popular escenificado" [4].
El travesti por tanto es la posibilidad de la fantasía y del desgarro y en efecto aunque hay alegría y colorido en los cuadros también se presenta una suerte de realidad compleja, difícil y dura para quienes han adoptado plantearse ir en busca de lo que realmente son.
[1] http://www.ciudadaniasexual.org/expresiones/Bendayan-buntinx%20folleto%5B1%5D.htm
[2] http://www.arteperu.com/es/agenda/especiales/christian_bendayan.htm
[3] http://www.arteperu.com/es/agenda/especiales/christian_bendayan1.htm / http://33bendayan.blogspot.com/
[4] http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-20/imecdominical0787780.html
Galería del artista:

